En una urbanización que hicimos junto al Camino de Ronda, el suelo presentaba un relleno antrópico de más de tres metros de espesor. Apoyar una losa de cimentación directamente sobre ese material era inviable, así que el proyecto contempló la colocación de una geomalla biaxial en la interfaz entre el relleno y la subbase granular. Para definir la resistencia a largo plazo y el módulo de rigidez de la geomalla, el equipo técnico realizó ensayos de fluencia y arrancamiento en el laboratorio. Este proceso, que llamamos especificación de geomallas, nos permitió seleccionar el producto adecuado para las condiciones de Granada, donde los suelos colapsibles y los depósitos aluviales del Genil aparecen con frecuencia en los sondeos previos.
La especificación de geomallas en Granada exige ensayos de fluencia y arrancamiento adaptados a los suelos aluviales del Genil y las arcillas expansivas del Albaicín.
Metodología y alcance
Granada tiene un clima continental con inviernos fríos y veranos secos, lo que genera ciclos de humectación-secado que afectan la tracción de las geomallas en suelos arcillosos expansivos.
En nuestra experiencia, la especificación de geomallas debe considerar tres factores críticos:
Tipo de refuerzo: uniaxial para muros de contención y taludes, biaxial para subbases viales y cimentaciones superficiales.
Resistencia a la fluencia y al daño durante la instalación (índice de reducción).
Compatibilidad con el material de relleno: granulometría, angularidad y pH.
Antes de definir la geomalla, conviene realizar un ensayo de corte directo sobre la interfaz suelo-geomalla y verificar la capacidad portante con una placa de carga. En proyectos de Granada, también aplicamos geotextiles como separación cuando el terreno tiene finos plásticos que pueden colmatar la abertura de la geomalla.
Imagen técnica de referencia — Granada
Consideraciones locales
En el Albaicín los suelos arcillosos expansivos pueden inducir esfuerzos de tracción en la geomalla durante los ciclos de secado, mientras que en la Vega de Granada los depósitos aluviales sueltos requieren una compactación cuidadosa para evitar arrugas y deformaciones prematuras. Si la especificación de geomallas no considera estos contrastes locales, el refuerzo puede perder eficacia en menos de cinco años. Por eso verificamos la resistencia a la fluencia con cargas sostenidas durante 1.000 horas y ajustamos la abertura nominal según el tamaño máximo del árido, evitando fenómenos de punzonamiento que comprometan la integridad del terraplén o la subbase.
Caracterización de geomallas uniaxiales y biaxiales
Realizamos ensayos de tracción, fluencia y arrancamiento según UNE 103 e ISO 10319, con informe que detalla la resistencia última, módulo de rigidez y factor de reducción por daño durante la instalación.
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Asistencia técnica para selección de refuerzo en obra
Acompañamos al ingeniero responsable en la definición del tipo de geomalla, abertura y resistencia, basándonos en los resultados de los ensayos de suelo y en las condiciones específicas del proyecto en Granada.
Normativa aplicable
UNE-EN 13249:2017 (geomallas para viales), UNE-EN 13251:2017 (geomallas para muros y taludes), UNE 103 (método de ensayo de tracción), ISO 10319:2015 (ancho y resistencia a tracción)
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una geomalla uniaxial y una biaxial?
La geomalla uniaxial se usa para muros de contención y taludes, donde el esfuerzo principal es en una dirección. La biaxial se aplica en subbases viales y cimentaciones superficiales, donde las cargas actúan en dos direcciones perpendiculares. La elección depende del tipo de obra y del análisis tensional.
¿Cómo se mide la resistencia a la fluencia de una geomalla?
Se realiza un ensayo de fluencia bajo carga constante durante 1.000 horas, registrando la deformación en el tiempo. El resultado permite calcular la resistencia a largo plazo (creep reduction factor) que se usa en el diseño del refuerzo. La norma de referencia es UNE 103.
¿Cuánto cuesta una especificación de geomallas en Granada?
El rango referencial para un informe completo con ensayos de tracción, fluencia y arrancamiento está entre 230 y 760 euros, dependiendo del número de probetas y del alcance del estudio. El precio puede variar si se requiere ensayar varias geomallas o incluir análisis de durabilidad.
¿En qué tipo de suelos de Granada es más recomendable usar geomallas?
En la Vega de Granada, con depósitos aluviales sueltos y arenas limosas, las geomallas mejoran la capacidad portante de la subbase. En el Albaicín, con arcillas expansivas, el refuerzo controla la fisuración por retracción. También se usan en terraplenes sobre suelos blandos del Zaidín.